Alcanzar el éxito lleva su tiempo. Merece la pena tener paciencia!! COACHING

Alcanzar el éxito lleva su tiempo. Merece la pena tener paciencia.
Bien, ya sabes lo que quieres, has elegido el camino para llegar a tu objetivo, llevas bastante tiempo recorriéndolo y sin embargo éste parece aún muy lejano; demasiado lejano. Por ejemplo, decidiste hacerte autónomo. Creaste tu producto, tu web, tu red de contactos tu plan de marketing…y sin embargo tus clientes tardan en llegar. Tienes la sensación de que tardas demasiado en conseguir lo que quieres. Y además crees ver que otras personas avanzan mucho más rápido que tú. Que ellos lo hacen bien y tú no. Tal vez decidas abandonar. Y puede que tengas razón. Pero también puede ser, y esto te conviene tenerlo en cuenta antes de sentirte mal innecesariamente o tomar decisiones precipitadas, que te ocurra como al bambú japonés. 
 
Cualquier agricultor, como cualquier persona que emprende un proceso para alcanzar un objetivo, sabe que para que una planta dé sus frutos hace falta preparar la tierra, plantar una semilla o esqueje, regarla, darle todos los cuidados necesarios y después de un tiempo, y sólo después, podrá recoger los frutos. Sin embargo, un agricultor inexperto podría desistir fácilmente de seguir esperando resultados después de plantar una semilla de bambú japonés. Como cualquier otra planta, ésta también necesita ser plantada, regada, cuidada... Pero, a diferencia de otras plantas, después de plantarla no veremos ningún brote verde ni en días ni en meses, ni en el primer año, ni en el segundo…En algún momento, ese agricultor inexperto podría llegar a la conclusión de que ha fracasado y desistir. Y sin embargo el bambú japonés sigue creciendo, aunque sin mostrar ningún cambio en la superficie. En realidad, éste no se verá hasta pasado el ¡SEXTO AÑO! A partir de ese momento, y tan sólo en SEIS SEMANAS, el bambú podrá creces hasta los ¡30 METROS! Impresionante, ¿verdad?
También, alguien que no supiera cuando se plantó el bambú y se hubiera limitado a observar sólo desde el momento en que apareció el primer brote, pensaría que esta planta crece más rápidamente que ninguna: 30 metros en seis semanas; cuando la realidad es bien distinta. Antes de esas seis semanas, se pasó más de seis años creciendo bajo tierra, preparando un excepcional sistema de raíces que permitirían ese gran crecimiento posterior y sostener ese enorme tallo.
 
Muchos de nosotros conocemos casos de personas cercanas que se hacen autónomos y hasta pasados muchos meses no llegan a cubrir gastos. Pero en poco tiempo después, cuando ha ya se ha dado a conocer de manera extensa, a través de la experiencia y testimonio de sus primeros clientes, su negocio crece de manera sorprendente. En este momento seguramente pensarás que 6 años es demasiado tiempo para que un autónomo vea resultados, pero ¿cuánto tiempo pasa desde que una persona decide hacerse médico hasta que llega a tener su propia consulta y sus primeros pacientes? 
Esto también es aplicable a otros objetivos distintos de un negocio o meta profesional. Por ejemplo, ¿cuánto tiempo estarías dispuesto a esperar para tener una familia con la pareja correcta? ¿Te vas a desesperar porque tus amigos la consiguieron en poco tiempo? ¿Vas a desistir de esperar a la persona que realmente quieres y te vas a embarcar con lo primero que se ponga a tiro?, ¿o vas a seguir esperando mientras creces como persona y como profesional y así ser más atractivo para tu pareja y tener más recursos para que tu familia pueda crecer de manera más sostenida? Tal vez la pareja que busques y la familia que quieras formar se distinta a la de tus amigos. Tal vez tu proyecto sea otro y necesite más tiempo.
 
Por ello es tan importante que ajustemos bien nuestras expectativas sobre nuestros objetivos a perseguir. Que sepamos qué vamos a plantar, cuánto tiempo necesitará para crecer y cuánto tiempo estamos dispuestos a esperar. Qué lo recordemos cada vez que la impaciencia nos invada. Que cuando nos comparemos con otras personas seamos conscientes de que tal vez no sepamos las características y necesidades de la planta que plantó ni de cuando empezó a hacerlo. 
 
Aunque tal vez, cuando dicha impaciencia aparezca lo más importante sea preguntarnos: ¿hemos plantado ya la semilla de nuestro bambú?

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